Columnistas
11 de julio de 2025 | 02:45Liderazgo exportador silvoagropecuario 2024
Opinión de Andrea García Lizama, Directora de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa).
En una reciente columna publicada en la prensa, se plantea que los productos que más exporta Chile, como minerales, frutas y pescados congelados, tendrían “bajo o nulo valor agregado” y que no existiría “ciencia ni innovación detrás” de lo que más vendemos al mundo. Desde el Ministerio de Agricultura, quisiéramos manifestar respetuosamente nuestro desacuerdo con esa afirmación, al menos en lo que se refiere al sector agroalimentario y forestal, y aportar evidencia que muestra una realidad que muchas veces es menos visible, pero profundamente transformadora.
El informe Liderazgo Exportador de Chile 2024, elaborado por la Dirección de Estudios de SUBREI, muestra que Chile no solo es el mayor exportador mundial de cobre o carbonato de litio, sino también de cerezas frescas, ciruelas deshidratadas, bulbos ornamentales, entre otros productos alimentarios y forestales que requieren altos estándares sanitarios, trazabilidad, logística especializada y un esfuerzo tecnológico considerable.
¿No hay innovación detrás de enviar una fruta delicada como la cereza desde el centro-sur de Chile hasta el consumidor asiático, manteniendo su sabor, textura y frescura durante más de 30 días de tránsito? Para lograrlo, se han desarrollado e implementado tecnologías de atmósfera controlada, empaques inteligentes, genética varietal adaptada, sistemas sanitarios complejos y rutas logísticas directas. Por otro lado, el sector forestal chileno también es un sector de punta, que lidera exportaciones mundiales de productos como madera contrachapada y celulosa, desarrollados bajo altos estándares técnicos y ambientales.
Los logros que hoy observamos en materia agroexportadora son el resultado del trabajo y compromiso sostenido de productores, empresas, consorcios tecnológicos de participación pública y privada, centros de investigación y servicios públicos, y de su articulación con la investigación, el desarrollo y la innovación. Esta relación virtuosa no solo ha permitido alcanzar niveles de sofisticación y posicionamiento internacional, sino también proyectar un camino claro hacia adelante, sustentado en una política de largo plazo para la competitividad silvoagroalimentaria del país.
Por supuesto, Chile debe seguir avanzando en la agregación de valor, diversificación de productos y apertura de nuevos mercados, con la innovación como eje. Pero ello no debe invisibilizar lo que ya hemos construido. Hoy exportamos conocimiento aplicado, desarrollo de variedades nacionales que resuelven problemas propios de la realidad chilena, tecnología en manejo poscosecha, transformación forestal sustentable y una marca país confiable y valorada en mercados como Asia, Estados Unidos y Europa. Decir que nuestras exportaciones carecen de ciencia o sofisticación, al menos en el sector silvoagropecuario, no solo es injusto, sino técnicamente incorrecto.
Exportar mejor también es reconocer los avances logrados con esfuerzo, inversión y colaboración entre lo público y lo privado.
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