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Por Valentina Lagos , 15 de diciembre de 2025 | 14:28El durazno betarraga: una joya que resiste al olvido
En los rincones rurales de Chile, sobre todo en el centro-sur, aún persisten pequeñas joyas frutales que, aunque casi olvidadas por la producción comercial, siguen siendo parte de la memoria agrícola local.
El durazno betarraga (Prunus persica 'Betarraga'), es un fruto de antigua tradición que ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a su valor en las zonas rurales de Chile. Su origen se remonta a Francia, donde fue descrito por primera vez en el siglo XVI. Allí era apreciado por su coloración inusual y su sabor intenso. Con el paso del tiempo, esta variedad llegó a América y encontró en Chile condiciones favorables para adaptarse, sin embargo, esta variedad no se encuentra comúnmente en el mercado, y su producción está restringida a cultivos pequeños, a menudo en huertos familiares del centro-sur, donde su cuidado es casi artesanal.
Su atractivo no solo radica en su sabor, sino también en sus características botánicas. El árbol del durazno betarraga alcanza alturas de entre 3 a 5 metros. Sus flores rosadas, que aparecen en la primavera, lo transforman en una planta ornamental muy apreciada, tanto en jardines como en huertos.
Características del fruto
El durazno betarraga es pequeño, redondeado y de piel aterciopelada, rojo intenso, similar al color de la betarraga, de donde toma su nombre. La pulpa es muy jugosa, dulce y con un leve toque ácido que lo hace ideal para mermeladas, jugos, compotas y, por supuesto, para consumir fresco.
Esta planta no es exigente en cuanto a temperatura, pero sí tiene ciertos requerimientos para un buen desarrollo. Prefiere suelos bien drenados, fértiles y ligeramente ácidos, y necesita pleno sol para producir frutos de buena calidad. Durante su ciclo de floración y fructificación, necesita abundante agua, aunque es crucial evitar el exceso de riego para prevenir enfermedades.
La cosecha del durazno betarraga ocurre en verano, generalmente entre diciembre y abril, aunque esto puede variar según el clima y la zona de cultivo. Los frutos deben ser cosechados cuando están firmes, pero ligeramente cedidos al tacto, ya que maduran rápidamente una vez recolectados. Es importante manejarlos con cuidado para evitar que se dañe la piel aterciopelada, que es muy delicada.
¿Una especie en peligro?
A pesar de sus atractivas cualidades, el durazno betarraga se consume escasamente debido a que la producción comercial de duraznos ha dejado de lado a variedades como ésta, favoreciendo especies más rentables. La tendencia por consumir frutas más disponibles ha hecho que el durazno betarraga quede excluido del comercio tradicional.
Aunque se le reconoce como una fruta de gran valor nutritivo y cultural, pocas son las iniciativas que buscan preservar este durazno ante la amenaza de su desaparición.
El durazno betarraga sigue resistiendo al olvido gracias a la preservación en los huertos rurales y a la memoria colectiva de quienes aún lo cultivan. Su sabor, su historia y su conexión con el campo chileno lo convierten en una joya escondida, lista para ser redescubierta.
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