Videos
Por Fabián Prieto , 26 de marzo de 2026 | 13:09

Aplicación de la bioinformática en frutales

Compartir

Marcada por condiciones cada vez más extremas, la agricultura enfrenta el desafío de mantener su productividad. En este contexto, la bioinformática se ha convertido en una herramienta para avanzar en el desarrollo de cultivos más resilientes.

Desde el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), investigadores trabajan en el mejoramiento genético de especies frutales, analizando su comportamiento frente a factores como el déficit hídrico.

“Para dar respuesta a una necesidad asociada a la falta de agua (…) necesitas conocer plantas que crezcan en condiciones de baja disponibilidad hídrica”, explica la investigadora Verónica Guajardo. En esa línea, detalla que los programas de mejoramiento parten por caracterizar bancos de germoplasma y comparar plantas con fenotipos contrastantes

Este análisis no solo considera el desarrollo visible de las plantas, sino también su información genética. “Tratamos de entender qué genes se encienden o se apagan (…) que podrían estar participando en esta capacidad”, agrega.

Del laboratorio al campo: el proceso de investigación

El trabajo en bioinformática comienza con la recolección de material vegetal. “Para la extracción de ADN (…) usamos hojas, seleccionamos una pequeña porción y comenzamos el proceso de extracción del material genético”, explica el investigador postdoctoral Benjamín Battistoni. Luego, las muestras pasan por distintas etapas de procesamiento, después de seleccionar el material vegetal (…) pasamos por un proceso de molienda y extracción del material genético”, detalla.

Una vez obtenido el ADN, se aplican técnicas de laboratorio que permiten su análisis. “Podemos visualizar esto mediante un gel de agarosa (…) para observar diferencias de tamaño en lo que estamos amplificando”, señala Battistoni, describiendo el uso de herramientas como la electroforesis y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Identificación de genes y selección de especies

El objetivo final de este proceso es identificar marcadores genéticos que permitan diferenciar especies o variedades.

“Seleccionamos distintos tipos de marcadores para poder identificar entre distintas especies, porta injertos o variedades”, indica el investigador. Este conocimiento resulta clave para seleccionar plantas con mejores condiciones de adaptación climática, aportando directamente a la productividad agrícola.

Uno de los focos actuales del CEAF está en el estudio de cerezos, particularmente en procesos reproductivos y su relación con el clima. “Estamos estudiando la interacción del polen con el pistilo (…) y cómo las altas temperaturas de primavera podrían afectar el desarrollo del polen”, explica Verónica Guajardo. Este fenómeno puede tener consecuencias económicas relevantes, ya que impacta directamente en la cuaja y, por lo tanto, en la producción de fruta.

Ciencia aplicada a los desafíos del agro

El uso de la bioinformática permite avanzar en la identificación de plantas más resistentes y adaptadas a escenarios complejos. Se trata de un trabajo que integra laboratorio y campo, generando información clave para la toma de decisiones productivas.

De esta forma, la investigación genética se posiciona como una herramienta estratégica para fortalecer la agricultura, aportando soluciones concretas frente a los desafíos actuales y futuros del sector.

Si te interesa recibir noticias publicadas en reporteagricola.cl, inscribe tu correo aquí
Si vas a utilizar contenido de nuestro diario (textos o simplemente datos) en algún medio de comunicación, blog o Redes Sociales, indica la fuente, de lo contrario estarás incurriendo en un delito sancionado la Ley Nº 17.336, sobre Propiedad Intelectual. Lo anterior no rige para las fotografías y videos, pues queda totalmente PROHIBIDA su reproducción para fines informativos.
reporteagricola.cl

Powered by Global Channel
250522